Verano 2020: la vuelta al ritmo natural de Menorca

Escribe Alain de Botton en su maravillosa obra “El arte de viajar” que “el viaje muestra nuestra propia complejidad” y que “en él se encierra nuestra búsqueda cotidiana de la felicidad”.

Y probablemente sea así. Porque viajar puede ser una búsqueda pero también una huida. Al viajar podemos descubrir lugares y también emprender un viaje de vuelta a nuestras raíces, y a nosotros mismos. Porque viajar es un reflejo más de nuestras circunstancias, de quienes somos, cómo vivimos y cómo vemos el mundo.

Y eso parece que vamos a hacer este verano, vivir un verano adaptado a las particularidades que nos ha tocado vivir, que no son pocas.

Según pinta la situación, en plena crisis del coronavirus, parece que este año vamos a viajar cerca con destinos menos aglomerados, y que la tónica van a ser los destinos nacionales rurales y naturales. Algo más propio de épocas pasadas que de las estampas que nos tiene acostumbrados últimamente el turismo masificado, vamos.

Un escenario veraniego que promete ser inusual y asombroso a partes iguales. Porque a pesar de las dificultades que acarrea la situación excepcional actual, siempre podemos mirar la realidad desde un prisma positivo y aprovechar la calma y la vuelta a los orígenes que nos promete Menorca esta temporada.

Sabemos con bastante probabilidad que los visitantes internacionales se van a reducir a cifras históricas y que nuestras vacaciones van a tener limitaciones, pero se nos hace extraño pensar, al menos a nosotros, que nos vayamos a quedar en casa en cuanto nos dejen salir a pisar la arena y bañarnos en el mar azul turquesa de nuestras playas.

En Menorca, el escenario de confinamiento y el ralentí de las últimas semanas ha propiciado que la naturaleza se muestre en su máximo esplendor y pronto podremos sumergimos en aguas más cristalinas y pausadas si cabe, y contemplar paisajes más salvajes con sus cielos intensos a los que ya nos tiene acostumbrados la isla.

Viajar este verano a Menorca será lo mismo que viajar a espacios donde el tiempo se detiene, el viento sopla suave y el sol reluce sin complejos.

Menorca es un auténtico paraíso terrenal, un lugar donde se siente verde y se vive una vida slow, con o sin turistas, pero es evidente que sin estos últimos los paisajes prometen ser más exuberantes, tranquilos y silenciosos.

Y es que no es necesario alejarse miles de kilómetros para encontrar un paraíso terrenal como Menorca. Esta isla balear, con sus aguas turquesas y cristalinas y su naturaleza virginal no le hace falta competir con ningún destino internacional. Así que este verano Menorca se va a convertir en el destino ideal para los amantes del viajar lento. Porque si algo tiene la pequeña isla del mediterráneo es que incita a paseos tranquilos por las playas, excursiones en barco con vistas al mar azul y recorridos improvisados por la naturaleza y sus pequeños pueblos de artesanos.

La sencilla y acogedora isla menorquina es por costumbre un oasis salvaje y natural donde relajarnos fuera del turismo más masificado. Pero, con menos turistas y aglomeraciones promete ser una vuelta a los orígenes. Una oportunidad de disfrutar del viaje con los pies descalzos, de escuchar el sonido vibrante de sus aguas y respirar un verano que parece volver a sus raíces sin que multitudes se adueñen del paraíso.

Con muchas fronteras cerradas y restricción de movimientos en los próximos meses, nada será igual durante los meses estivales que están a punto de llegar.

Pero lejos de verlo como un inconveniente, más allá de las dificultades que cada caso particular pueda tener, nos gusta imaginarlo como una posibilidad de viajar a lo largo de un verano que parece será el más natural de nuestra historia reciente.

La vida mediterránea no es solo un anuncio de cerveza. La vida mediterránea que se vive en Menorca tiene unas vistas de casitas blancas y marineros. De vidas marcadas por el ritmo del mar donde se vive y se viaja sin prisa. Un lugar donde uno se olvida del mundo.

Ya lo decía Mafalda que “lo urgente no deja tiempo para lo importante”. Quizás este verano nos de por viajar sin prisa y redescubramos a cámara lenta el ritmo natural que tiene Menorca.

Link a las excursiones ;)



María López Fontanals.

Febrero 2024.